Efectos Secundarios (Carlos Pérez)
El amigo Carlos nos habla en la última edición de “Iglesia Nivariense” (Nov. 08) de los “efectos secundarios” de casarse (yo les acompañé ese dia y fue una de las bodas más bonitas que he vivido). Felicidades Carlos y Judith !!!. Por cierto, si quieren descargarse esta revista pinchen aqui.
(…)
Casarse tiene también sus efectos secundarios. Desde hace algo más de un mes, una sonrisa permanente se ha apoderado de mi rostro, no me afectan las colas de la autopista y apenas hago hincapié en que el despertador suena a las seis y cuarto de la mañana. Se trata de una felicidad que lo llena todo, una felicidad que nosotros los cristianos llamamos Gracia de Dios.
Durante este tiempo, mi mujer y yo (primera vez que escribo esto) nos hemos encontrado con muchos amigos que nos acompañaron en la boda. “El solomillo estaba exquisito” —nos han dicho algunos, “hacía tiempo que no bailaba tanto” —suelen comentar otros. Pero sin duda, nada nos ha sorprendido tan gratamente como comprobar que la celebración fue vivida, por muchos, de forma tan profunda. Sobre todo, por algunos amigos y familiares que dicen no creer en Dios ni en la Iglesia. Aún recuerdo las palabras de una amiga al despedirse de nosotros aquel día. “Después de asistir a vuestra celebración me he dado cuenta que, en mi vida, había ido a muchas bodas pero a ningún sacramento”.
Y no es que hayamos inventado nada nuevo fuera de lo que permite la liturgia, ni que nosotros seamos mejores que otros. Al contrario, probablemente tengamos más defectos que muchos que se casan hoy día. Sin embargo, hay algo que sigue cuestionando a los “alejados” de Cristo y es ver porqué los cristianos somos tan felices y porqué damos gracias por la vida y sus regalos, nada más despertarnos. (Aunque sea a las 6:15 de la mañana.)
( Imagen cortesía de Sylverton. )

