Podría ser un hombre feliz, y no lo soy.

apatia(Leido en “Cuentos para dormir mejor” de Miguel Gila)

Me gustan las puestas de sol a la orilla del mar, me gusta ver a los gorriones en las plazas, con sus pequeños saltitos, picando en busca de comida, me gustan las calles llenas de hermosas mujeres, la primavera con los brotes de verdes hojas en las ramas de los árboles, los buenos libros, la buena música, la risa y los juegos de los niños, me gustaría gozar de todo esto, pero hay en mí una gran dificultad, una barrera que me impide disfrutar de todas esas cosas que me gustan.

Soy incapaz de hacer ningún esfuerzo para conseguirlas. No puedo alcanzar lo que me es cercano y agradable. Me siento incapaz de hacer cualquier acción, aunque sea breve, cualquier esfuerzo, aunque sea ligero, me molesta, me disgusta.
(…)
Lo repito una vez más, no soy feliz y me gustaría serlo, pero siempre se me cruza ese tener que hacer esas cosas que me fastidian. Me niego a mover un solo dedo por conseguir lo que me gusta.

Sé que ustedes pensarán que estoy loco, pero no es la locura lo que me hace ser como soy, ni tampoco es la pereza, porque si fuese pereza, no hubiera sido capaz de contarles todo esto. Lo mío es algo que no sabría definir.

Lo que tengo bien claro es que podría ser un hombre feliz y no lo soy.

Efrén Morales posted at 2009-2-9 Category: Relatos y Reflexiones | Tags: ,

4 Responses Leave a comment

  1. #4Efren @ 2009-2-18 11:03

    Amen

  2. #3Anagé @ 2009-2-18 10:54

    Supongo que tratándose de Gila el cuento debe tener truco.

    Pero la realidad es que la felicidad está ahi, descrita en el primer párrafo, en los saltitos de los gorriones y en las puestas de sol, aunque a veces no nos demos cuenta has que nos la roban.

    Cuando la enfermedad te impide cosas tan cotidianas como compartir un café al caer la tarde en la terraza de tu casa, un paseo por la orilla de la playa o una charla intrascendente con los amigos, entonces descubres que eras feliz y no te habias dado cuenta. Incluso descubres que hasta en medio de la tormenta, en medio de la lucha contra el monstruo, entre el dolor y el aturdimiento de los fármacos, la felicidad se asoma si estas dispuesto a recibirla… y entonces una caricia amante te transporta al paraiso, una voz amiga te regala una sonrisa y el aroma de los guisantes frescos se convierte en el más delicioso de los perfumes.

    Aprendamos a ser felices, a veces ni siquiera hace falta moverse (basta con soñar: http://www.enistic.blogspot.com). Y demos gracias porque la felicidad está en nosotros mismos.

  3. #2Elena @ 2009-2-10 18:46

    Sí, tiene que haber un buen final, pero sólo si tiene la suerte de tener la oportunidad de aprender a vivir.

  4. #1Ramon @ 2009-2-9 22:19

    Me gustaría leer más,porque debe haber un buen final en este cuento ¿O no?

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