Deja ya de compararte !!!
La comparación con los demás es un mecanismo psicológico absolutamente normal. Cuando no tenemos base para compararnos con nosotros mismos buscamos en el exterior información que nos haga ver que estamos por el “buen” camino (Festinger, 1954)
Sin embargo, hay que tener siempre en cuenta el carácter relativo de comparar dos vidas que nunca son exáctamente iguales … porque cada uno es diferente, aunque a veces nos dejemos llevar por esa “ilusión de homogeneidad”.
(Leido en “Escenas de Matrimonio” de Antonio Vazquez)
“… las personas somos como los números primos, que estudiábamos en el colegio: sólo son divisibles por sí mismos y por la unidad. No hay dos personas iguales (por mucho que se empeñen los igualitaristas) por lo mismo que no hay dos hojas iguales en un árbol (…) Cada uno ha de labrar el surco de su propia existencia de forma singular e irrepetible…”
