El optimismo del amor desinteresado
(Leido en “La libertad interior” de Jacques Philippe )
Cuando nos fijamos demasiado en lo que no “marcha bien”, cuando lo convertimos en el tema preferido de nuestras conversaciones, cuando nos quejamos de nuestros problemas y nos desanimamos, acabamos proporcionando al mal más consistencia de la que en realidad posee. A veces nuestra manera de deplorar el mal solo logra reforzarlo.
(…) La postura que recomendamos no es la del avestruz que se niega a ver la realidad, ni la de impedir que se actúe, sino ese optimismo propio de la caridad y del amor desinteresado que permite movilizar todas nuestras energias hacia el bien: “… la caridad no se irrita, no piensa mal, no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta…” (1 Co 13,5)
Es esta una verdad aplicable tambien respecto a uno mismo: avanzaremos de forma mucho más segura y eficaz si nos entregamos de lleno al bien que somos capaces, a pesar de nuestros fallos, que inquietándonos exageradamente por éstos.
