¿NI DIOS NI AMO?
“NI DIOS NI AMO”
… O sea, nadie que te mande ni te vigile. El problema es que cuando negamos a Dios cualquier cosa o persona se convierte en nuestro amo. Sin Dios no soy capaz de salir de mí mismo, de observar al otro no como objeto sino como hermano. Resultado, sálvese quien pueda a costa de todo y todos…
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Una imagen vista (curioso no?) en la Avenida Reyes Católicos


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Me dió mucha curiosidad de saber de dónde podía proceder esa frase, porque los “pibes” de ahora tan Wii, tan Facebook, seguro que no tienen ni pajolera idea de dónde salen las frases estúpidas que escriben en la calle, que ensucian nuestros bienes comunes (los que pagamos impuestos). Me encontré en Google dos cosas a resaltar:
Una la letra de una asquerosa canción de unos personajes llamados los muertos de cristo (y tanto…):
somos anarkistas
enemigos del estado
no queremos nuestras leyes
ni tampoco ser explotados
por un grupos de vagos
que mandas a trabajar
para hacerlos millonarios
coro: (x dos)
ni dios, ni dios, ni amo
desobedencia al estado
somos anarkistas
al no creer en vuestra patria
en vuestra mentiras
y en dioses que nos aman
los que luchan por el pueblo
asesinados en silencio
camuflando la noticia
para llamarnos terroristas
mandas a explotar
a un grupo de vagos
que mandas a trabajar
para hacerlos millonarios
coro: (x dos)
ni dios, ni dios, ni amo
desobediencia al estado
lanza una piedra
y empuña las manoz
escupe tu odio
contra el tirano
que muera el patron
esto es humano
que vuele hasta el cielo
lo que tiene ganado
que muere el ministro
tampoco es humano
que vuele hasta el cielo
san pedro le abre los brazos
Que asco de canción (encima el que escribió la letra en internet le importa poco escribir manos con “z”)
Lo segundo a resaltar fue esto:
““Ni Dios, ni amo” fue y es la máxima anarquista que resume en buena manera el pensamiento de esa ideología. El anarquismo jugó un papel preponderante en toda Europa y también en la España del primer tercio del siglo XX. No en vano, en las convulsas décadas que precedieron a la Guerra Civil, se convirtió en una de las fuerzas determinantes de la vida política española.
Anarquistas fueron los asesinos de tres presidentes de Gobierno: Cánovas del Castillo en 1897, José Canalejas en 1912 y Eduardo Dato en 1921. También anarquista era un poderoso sindicato, la CNT, capaz de movilizar a los obreros y campesinos y paralizar grandes sectores sociales gracias a la fuerza y dinamismo de sus activistas.”