Haciéndole un TAC a un No Muerto (Apocalipsis Z)
El año pasado me tropezaba por casualidad con “Apocalipsis Z “ de Manuel Loureiro, un libro del que había leido algo en alguna revista especializada y que me había llamado la atención. Cuenta la historia, en forma de diaro, de un abogado que ve como un virus asola Europa transformando a cada infectado en lo que él llama un No Muerto, un zombie de toda la vida, vamos.
.
El libro me pareció espectacular. Cuando vi la sinopsis de la segunda parte supe, entre risas, que me tenía que hacer con ella. La acción transcurre en Tenerife, el último punto seguro de todo el pais. Las descripciones que hace Loureiro de la isla me caen muy simpáticas cuando nombra sitios que para mi son absolutamente cotidianos !!!
.
Esta segunda parte se titula “Apocalipsis Z. Los dias oscuros”. Me gustó la historia aunque no me resultó tan fresca como la primera, quizás por la ausencia del formato diario que personalmente me causaba un mayor impacto. Del libro he extraido un fragmento que me ha parecido tremendamente curioso. Si le hiciéramos un TAC a un No Muerto, ¿qué veríamos en su cerebro? La solución de Loureiro me resulta absolutamente lógica…
.
Jaime no era un mal tipo. Joven, de unos veinticinco años, alto y fornido, era una persona muy apreciada por sus amigos. Tenía una novia, un trabajo, jugaba al balonmano en un equipo aficionado y los fines de semana salía por ahí, como todo el mundo. Incluso acababa de sacarse el carnet de conducir y se había comprado un coche. Se estaba dejando crecer la barba y llevaba el pelo bastante largo, más de lo que le sentaría bien, pero a él le gustaba, como el tatuaje tribal que se había hecho unos cuantos años atrás, sobre un omóplato. En definitiva, un buen chaval, un chico normal, como tantos otros.
.
El único problema era que Jaime ya no se acordaba de nada de aquello. Porque en aquel momento, Jaime se tambaleaba entre otras docenas de seres como él bajo el sol abrasador que se derramaba sobre la pista del aeropuerto de Lanzarote. Porque ahora él era uno de ellos. Jaime era un No Muerto.
.
La mente de Jaime, o lo que los seres humanos denominamos raciocinio, había desaparecido casi un año atrás, cuando había pasado a ser un No Muerto. Si un médico hubiera podido examinar en aquel momento su cerebro con un escáner o un TAC se habría quedado enormemente asombrado, al comprobar que la totalidad de la actividad neuronal tenía lugar en el tallo encefálico y el cerebelo, lo que académicamente se denomina «cerebro reptiliano», la parte más antigua, básica y primitiva de un cerebro.
.
En ese hipotético escáner, ese cerebro reptiliano habría brillado con alegres y vivos colores, inundado por una actividad fuera de lo normal, mientras que el resto del cerebro se vería inundado por una negrura absoluta, como una ciudad bajo los efectos de un apagón.

One Response Leave a comment
Amigo ¿ya te hicieron el TAC? jajajajajaja ¿qué salió? jajajajajajaja